La ensaimada de Ibiza

Aunque la ensaimada es un postre típico de Mallorca, también Ibiza se dedica a la producción de este singular pastel. No son pocos los turistas que se marchan con una ensaimada bajo el brazo y más de un problema en el avión. Para empezar porque las cajas no siempre cojen en el compartimento superior de tu asiento, que cada día parece más pequeño. Y si tu vuelo sufre algún tipo de retraso, lo más probable es que te hayas comido la ensaimada antes de llegar al destino.

Si este ha sido tu caso, no te preocupes, conserva la caja que te voy a enseñar como hacer una auténtica ensaimada ibicenca.

Para empezar prepara trescientos gramos de patatas y ponlas en un cazo a hervir. Así, sin pelar ni nada. Una vez hervidas te vas dando prisita en pelarlas y machacarlas, porque si se enfría te va a costar un poquito más. Para que la textura sea consistente evita meterle la batidora. Ya sabemos que es más comodo pero quedará demasiado demenuzado.

Ahora pilla un bol de forma cónica y echa un kilo de harina. Coje cuatro terrones de levadura y utiliza agua templada para disolverla. No mucha, con un cuarto de vaso debe sobrar. Lo metes en el bol y lo cubres con la harina. Abrete una botella de buen vino y descansa quince minutos mientras la levadura hace efecto. Coje medio kilo de azúcar y bate media docena de huevos. Todo al bol.

Ahora prepara cien gramos de mantequilla y manteca de cerdo. Si te gusta más grasienta pone un cuarto de kilo (250 gramos). Si la prefieres más seca con doscientos o ciento cincuenta gramos vamos bien. Mientras amasas la mezcla anterior ve añadiendo la manteca y la mantequilla. Cuando esté bien mezclada, dejala tranquilita para que la levadura siga haciendo su trabajo. Si hace calor en tres horas estará lista. Si hace frío tardará el doble. Fijate en el tamaño y cuando esté al doble del original, ya estará lista.

Y ahora le toca el turno al artista. ¿Recuerdas cuando hacías figuritas de plastilina y se formaba el churro? Pues crea un churro bien alargado de unos cinco centímetros de grosor y empieza a montar tu espiral desde fuera hacia dentro. Con el churro sobrante puedes crearte otra ensaimada.

Ya estamos terminando. Ahora ponle un trapo por encima pero sin entrar en contacto con la ensaimada, o se nos quedará pegado. Al cabo de unas dos horas estará lista para hornear. Ponemos el horno a doscientos grados y esperamos 40 minutos. Ya sólo nos queda esperar a que enfríe y añadir azúcar glass a gusto.

Ahora recuerda no volver a comértela o no entregaras la ensaimada de Ibiza de regalo en la vida.

Regala Ibiza Playa

Ya se ha acabado el verano. La mayoría de los turistas han regresado a sus casas dejando una isla casi solitaria. Es el mejor momento para empezar a disfrutar del romanticismo que las playas y calas de Ibiza ofrecen. Desde el norte al sur de la isla podremos vivir en lugares con encanto únicos. Y no hay mejor regalo que un atardecer en Ibiza playa, en la más completa intimidad.

Si lo que te gustan son las playas entre acantilados, tus playas se encuentran al norte de la isla, aunque no podrás disfrutar del amanecer ni del atardecer, pero sí de mucha tranquilidad y abrigo de las rocas.

Para ver el amanecer podrás elegir alguna de las calas o playas que sucumben a los encantos de Santa Eulalia o Ibiza, al este de la isla.

El encanto de Ibiza Playa

Pero si algo ha dejado marcado a todo el que ha visitado la isla, es el atardecer. Y aquí encontramos muchas variantes. Si pisamos la zona costera de Sant Antoni, el lugar preferido suele ser Café del Mar, un bar musical de ambiente Chill Out dentro de la localidad. Aunque para lugar romántico, sin lugar a dudas nos decantamos por la playa de Cala d’Hort. Frente al mítico islote de Es Vedrá, el atardecer adquiere otro sentido. Otro lugar muy elegido por las parejas suele ser las salineras. El reflejo del sol sobre las aguas rojizas de las salinas puede permanecer en el recuerdo durante mucho tiempo. No será extraño encontrarnos coches aparcados a uno y otro lado de la carretera con la gente viendo como se oculta el sol en el horizonte.

Aunque si prefieres un lugar completamente escondido a la vista de los curiosos, nada mejor que darte un paseo por la costa de cala Compte. Eso sí, recuerda que cuando se va el sol, se hace la oscuridad, así que no te olvides de llevar una linterna para no perderte en el camino de vuelta. Ya lo sabes, regala Ibiza playa.

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Ibiza en invierno

Hay ocasiones en las que necesitamos realizar algún regalo especial, bien sea a nuestra pareja o para un buen amigo. Necesitamos salirnos de los ya habituales regalos que podemos encontrar en cualquier tienda y sorprender con algo muy distinto. Pues nuestro artículo de hoy va escrito en este sentido.

Te proponemos regalar un viaje a Ibiza. Lejos de la temporada, Ibiza se resume a una isla pequeña y romántica donde podremos campar a nuestras anchas. Los precios se han bajado considerablemente y es el tiempo perfecto para pasar unos días aislados y en compañía, al calor que siempre produce una buena chimenea.

Es el momento perfecto para visitar la Ibiza más cultural, esa que no tienes tiempo de ver entre playas y discotecas. Al llegar el mes de noviembre comienza la época de las matanzas en el campo. Los bailes de celebración, las reuniones familiares y la buena comida en la mesa acompañada por los vinos locales devuelven la tradición y el espíritu ibicenco.

A pesar de que los hoteles en Ibiza cierran sus puertas en su gran mayoría durante el mes de octubre, algunos permanecen abiertos durante todo el año. También es el momento en que bajan sus precios los agroturismos en Ibiza. Esparcido por la sierra norte principalmente, son alojamientos de una gran calidad y un rincón perfecto para ese fin de semana único y deseado.

Por supuesto no deberán faltar a la cita los puntos turísticos más bellos de la ciudad, como la ciudad amurallada de Dalt Vila, Patrimonio de la Humanidad. O la visita a algunas de las torres defensivas que incluyen las mejores vistas panorámicas de Ibiza. En algunos casos son lugares remotos a los que será imposible llegar sin alquilar un coche en Ibiza. En otros, bastará con asomarnos a nuestra ventana para ver la puesta de sol sobre un mar que se vuelve infinito.

Cala Portinatx Ibiza

Hay lugares dentro de la Ibiza turística que merece la pena visitar. Unos por su ambiente y otros por el paisaje que nos rodea. Tal vez este sea el caso de Cala Portinatx. Situado al norte de la isla, esta pequeña cala terminó por definirse como un pequeño núcleo turístico colocado sobre su playa principal, dejando intocables el resto de sus encantos, y no son pocos.

Para situarnos un poco comenzaremos por destacar que Cala Portinatx se encuentra situado al norte de Ibiza, en el municipio de Sant Joan. Este municipio destaca por su costa escarpada y ausente de playas de gran longitud. La composición del terreno,las olas y el azote del viento del norte han configurado un litoral poco accesible. La lejanía relativa, a treinta y pocos kilómetros de la ciudad de Ibiza, le ha permitido mantener una escasa construcción, siendo en la mayoría de los casos los alojamientos los que han ocupado sus tierras. El resto del terreno se encuentra dividido en parcelas y viviendas de poca altitud.

Playas de Cala Portinatx

Pero, ¿qué tiene de especial Cala Portinatx? Para empezar sus playas, porque son tres. La playa principal, sobre la que se construyen la mayoría de edificios, recibe el nombre de la cala. Es una gran extensión de arena blanca, probablemente procedente del fondo marino. S’Arenal Grand es una playa contigua a la que se accede fácilmente. Es bastante más pequeña que la anterior, pero también mucho menos ocupada. En los primeros y últimos meses de la temporada es un auténtico paraíso. Pero nada comparada si nos damos un pequeño paseo hasta S’Arenal Petit. Con la mitad de extensión de la playa anterior, más que una calita, S’Arenal Petir es un pequeño refugio para los lugareños. Un lugar especialmente tranquilo para pasar un día perfecto de playa.

Aunque no son las únicas sorpresas que nos depara Cala Portinatx. Visible desde la playa, nos encontramos la torre de defensa de Portinatx. Esta defensa costera del siglo XVIII nos permitirá contemplar una buena parte de la costa norte con unas vistas panorámicas realmente increíbles.