Playas de Sant Joan II

Después de nuestro primer artículo sobre las playas de Sant Joan, le ofrecemos la segunda parte. Descubra las otras grandes playas del norte de la isla.

Cala Xarraca es otro de esos lugares realmente tranquilos. Con la protección que ofrece las montañas a orillas del mar, podemos decir que nos encontramos ante uno de esos lugares llenos de encanto de la Ibiza profunda.

Cala San Vicente es un lugar mítico en el turismo ibicenco. Una curva tras otra y en la siguiente, la espectacular cala. Un paraíso de aguas turquesas y arenas blancas. Playa, arena y tranquilidad, para que queremos más. Y todo unido en un conjunto donde destacan los grandes pinares. Uno de los lugares más hermosos de toda la geografía ibicenca.

Cala Benirrás es otro lugar mítico. Durante los atardeceres del verano cientos de personas acuden a la llamada del dedo de dios, una curiosa roca que emerge del mar, a tocar los tambores en un homenaje de lo más hippy y singular.

Las playas de Sant Joan perdidas

S’Illot des Renclí se encuentra en la carretera norte. Y digo se encuentra porque no es fácil llegar hasta ella sin pasarla de largo. Un conjunto de miniplayas de lo más ambientadas. Un lugar un tanto exclusivo.

Cala Xuclá. De las playas con más difícil acceso, aunque el camino es corto. La cala forma parte de una cala mayor compuesta por Cala Xuclá, S’Illot des Renclí y Cala Xarraca. Las vistas antes de llegar son tan impresionantes como la soledad de este rincón perdido.

Cala d’en Serra no es una playa. Tampoco una cala. Es un lugar perdido de la civilización donde pocos han conseguido llegar y muchos menos han querido salir. Una cala en medio de un gran bosque poco accesible pero simplemente maravillosa.

Junto con el puerto de San Miguel, Cala Portinatx cuenta con el título de playas de Sant Joan más urbanizada. En realidad son tres calas unidas mediante un paseo, Cala Portinatx, S’Arenal Grand y S’arenal Petit, escritas de mayor a menos. Pese a su urbanismo, hablamos de tres playas de arenas blancas, con paisajes infinitos. Tal vez más coquetas mientras más pequeñas se vuelven.